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lunes, 24 de noviembre de 2014

El helecho y el bambú.

EL HELECHO Y EL BAMBU
Un día decidí darme por vencido…renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida. Fui al bosque para hablar con un anciano que decían era muy sabio.
-¿Podría darme una buena razón para no darme por vencido? Le pregunté.
-Mira a tu alrededor, me respondió, ¿ves el helecho y el bambú?
-Sí, respondí.
-Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú.
-En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.
-En el tercer año, aún nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.
-En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.
-En el quinto año un pequeño brote de bambú se asomó en la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante.
-El sexto año, el bambú creció más de 20 metros de altura. Se había pasado cinco años echando raíces que lo sostuvieran. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.
-¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces? Le dijo el anciano y continuó…
-El bambú tiene un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos son necesarios y hacen del bosque un lugar hermoso.
-Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida, le dijo el anciano y continuó…
-La felicidad te mantiene dulce. Los intentos te mantienen fuerte. Las penas te mantienen humano. Las caídas te mantienen humilde. El éxito te mantiene brillante…
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces…
Anónimo

lunes, 18 de noviembre de 2013

Cuento El cantero.

Había una vez un cantero que estaba insatisfecho consigo mismo, y con su posición en la vida.

Un día pasó por la casa de un rico comerciante. A través de la entrada abierta, vió muchas finas posesiones e importantes visitantes. -¡Cuán poderoso debe ser el comerciante!, pensó el cantero.Se puso muy envidioso y deseó que pudiera ser como el comerciante.

Para su sorpresa, se convirtió repentinamente en el comerciante, gozando de más lujos y poder de lo que siempre había imaginado, pero enviado y detestado por aquellos que tenían menos dinero que él.

Pronto un alto funcionario pasó cerca de él portado en una silla de manos, acompañado de asistentes y escoltado por soldados batiendo gongs. Todos, sin importar lo rico que fueran, tenían que hacer una reverencia ante la procesión. -¡Cuán poderoso debe ser ese funcionario!, pensó.¡Deseo que pudiera ser un alto funcionario!.

Entonces, se convirtió en un alto funcionario, llevado por todas partes en su bordada silla de manos, temido y odiado por toda la gente de todo alrededor. Era un día caluroso de verano, y el funcionario se sentía incómodo en la pegajosa silla. Levantó la mirada al sol. Brillaba orgulloso en el cielo, no afectado por su presencia. -¡Cuán poderoso es el sol!. ¡Deseo que pudiera ser el sol!.

Entonces se convirtió en el sol, brillando ferozmente sobre todos, abrasando los campos, maldecido por los granjeros y trabajadores. Pero una enorme nube negra se interpuso entre él y la tierra, de modo que su luz no pudo brillar más sobre todo allá abajo. ¡Cuán poderosa es esa nube de tormenta!. ¡ Deseo que pudiera ser una nube!

Entonces se convirtió en la nube, inundando los campos y las aldeas, increpado por todos. Pero pronto descubrió que fue empujado lejos por  cierta gran fuerza, y se dio cuenta de que era el viento. -¡Cuán poderoso es!, pensó. ¡Deseo que pudiera ser el viento!.

Entonces se convirtió en viento, llevándose las tejas de los techos de las casas, arrancando árboles, temido y odiado por todos debajo de él. Pero después de un rato, se izó en contra de algo que no movería, no importa cuán fuertemente soplara en contra de ella, una enorme y altísima roca. -¡Cuán poderosa es esa roca!, pensó. ¡Deseo que pudiera ser una roca!.

Entonces se convirtió en la roca, más poderosa que nada en la tierra. Pero mientras estaba parado allí, oyó el sonido de un martillo golpeando un cincel en la dura superficie, y sintió que estaba siendo cambiado. -¿Qué podría ser más poderoso que yo, la roca?, pensó. Bajó la mirada, y vio lejos debajo de él, la figura de un cantero...



Hay personas que desean ser otras personas, tener la vida que éstas tienen, sus cosas... y hacen todo lo posible para parecerse a ellas o envidian sus vidas. Y no se dan cuenta de que cada uno en su interior tiene un universo de posibilidades, dones y cualidades que sólo tiene que descubrir, sacarlas al exterior y potenciarlas, somos únicos e irrepetibles y que tenemos que luchar por conseguir nuestra felicidad. Sabiendo esto, no hay cabida a la envidia ni a querer parecerse a nadie, porque te sentirás pleno y satisfecho con lo que eres.



viernes, 16 de agosto de 2013

Fabula de la profesora.

Una profesora en clase saca de su cartera un billete de 20€ y lo enseña a sus alumnos a la vez que pregunta:"¿A quién le gustaría tener este billete?".
Todos los alumnos levantan la mano.
Entonces la profesora coge el billete y lo arruga, haciéndolo una bola, incluso lo rasga un poquito en una esquina. "¿Quién sigue queriéndolo?".
Todos los alumnos volvieron a levantar la mano.
Finalmente, la profesora tira el billete al suelo y lo pisa repetidamente, diciendo: "¿Aún queréis este billete?".
Todos los alumnos respondieron que sí.
Entonces la profesora les dijo:
"Espero que de aquí aprendáis una lección muy importante hoy. Aunque he arrugado el billete, lo he pisado, y tirado al suelo... todos habéis querido tener el billete porque su valor no había cambiado, seguían siendo 20€.
Muchas veces en la vida te ofenden, hay personas que te rechazan, y los acontecimientos te sacuden, dejándote hecho una bola o tirado en el suelo. Sientes que no vales nada, pero recuerda, tu valor no cambiará NUNCA para la gente que realmente te quiere. Incluso en los días en los que sientas que estás en tu peor momento, tu valor sigue siendo el mismo, por muy arrugado que estés".

sábado, 30 de marzo de 2013

Es su problema (cuento)

Sucedió que un Maestro Zen estaba pasando por una calle, cuando un hombre llegó corriendo y lo golpeó con fuerza.
El Maestro cayó. Luego se levantó y continuó caminando en la misma dirección en la que estaba yendo, sin siquiera mirar hacia atrás. Un discípulo iba con el Maestro; se quedó atónito y dijo: "¿Quién es ese hombre? ¿Qué es esto? Si uno vive en esta forma, entonces cualquiera puede venir y matarte. Y ni siquiera has mirado a la persona y no sabes quién es, ni por qué lo hizo".
El Maestro dijo: "Es su problema, no el mío".

http://www.cuentoszen.com/es-su-problema.html

El valor de las cosas (Cuento).

“Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?”
El maestro, sin mirarlo, le dijo:
-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después…- y haciendo una pausa agregó: Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
-E…encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
-Bien- asintió el maestro.
Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó- toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete ya y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió.
Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, monto su caballo y regresó.
Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.
Entró en la habitación.
-Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
-Qué importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
-¡¿58 monedas?!-exclamó el joven.
-Sí -replicó el joyero- Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… si la venta es urgente…
El Joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.
Extraído de http://www.cuentoszen.com/el-valor-de-las-cosas.html

domingo, 3 de febrero de 2013

Obstáculos. Jorge Bucay.

A veces la vida se nos pone difícil  y no nos damos cuenta de que somos nosotros mismos los que nos ponemos los obstáculos delante...